Resulta difícil que las famosas latinas o españolas reconozcan abiertamente que son lesbianas. Como mucho, algunas estrellas consagradas en el panorama norteamericano se han atrevido a confesar escarceos amorosos con otra mujer, en el pasado. Por lo demás, pocas, muy pocas, salen del clóset, si sus rostros figuran habitualmente en películas, conciertos o medios de comunicación. A diferencia de las actrices o cantantes anglosajonas, que sí se han atrevido en los últimos tiempos a declararse gay, las latinas se andan con discreción para reconocer sus preferencias sexuales.
En España, este verano de 2011 ha dado una portada caliente a todas las revistas sensacionalistas y, además, confirmada la noticia por la propia protagonista. La joven actriz Elena Anaya, recientemente famosa por protagonizar La Piel que habito, la última película del "oscarizado" Pedro Almodóvar, aparecía en unas fotografías besándose con su novia, en las playas de la isla de Menorca. Tal vez estemos ante una de las pioneras de habla hispana, y de la farándula, que no teme reconocer su condición sexual. Y no pasa nada.

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