Leo que abrió sus puertas, en marzo de este mismo año 2012, el primer centro de asistencia a ancianos LGBT de Estados Unidos, Servicios y Apoyo para LGBT (SAGE Center). Se encuentra en New York, y no es un geriátrico al uso, sino un lugar de encuentro y asistencia para las personas mayores que pertenezcan al colectivo LGBT y se hallen en situación de soledad o de cubrir algunas necesidades diarias con ayuda. Me sorprende la noticia, porque no había pensado en ese aspecto de la vida de una persona con distinta orientación sexual a la "estipulada" heterosexualidad.
Sería normal pensar que, cualquier anciano o anciana, puede paliar su carencia de familia o compañía en cualquier centro para mayores. Pero resulta que los gay o lesbianas, bisexuales o trangénero, lo tienen también más difícil. Vivir sus últimos años en compañía de personas de su edad, representa para ellos, la mayoría de veces, tener que volver a entrar en el clóset del que tanto les costó salir. Y es que un beso o gesto de afecto amoroso entre dos ancianos, del mismo sexo, todavía asusta o molesta al conjunto de ciertas generaciones.
Aunque existen centros especializados de este tipo en Europa y otros países de América, en Estados Unidos ésta iniciativa parece ser la pionera, y esperamos que cunda el ejemplo, por el bien de los más mayores, que no tienen así que ocultar ningún aspecto de su personalidad. Pero el ideal sería que, de una vez por todas, cualquier persona tenga el lugar que quiera ocupar, al llegar a la ancianidad, sean cuales sean sus circunstancias personales.

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